domingo, 27 de octubre de 2013

Japón en México.

Entre los países de Asia-Pacífico, Japón es el principal inversionista en México. 

Entre enero de 1999 y diciembre de 2011, las empresas con inversión japonesa establecidas en  México realizaron inversiones por 2,999.6 md, cantidad que representa el 1% de la IED total  registrada en ese período. 

Este total subestima la inversión japonesa en México, ya que la mayoría se hace a través de las  filiales estadounidenses de multinacionales japonesas y queda adscrita a Estados Unidos. 

Durante 2011, las empresas con inversión japonesa establecidas en México, registraron inversiones por 686.5 mdd lo que representó un crecimiento de 205% con respecto a la inversión realizada en el año anterior (225.3 md). 

A diciembre de 2011, se contaba en México con el registro de 595 empresas con participación japonesa en su capital social. 
Otras empresas japonesas establecidas en México son: Mitsubishi Heavy Industries (instalación y equipos para 
una central eléctrica), Mitsubishi Electric (recientemente amplió su planta de San Juan del Río), Toto (inauguró 
una planta en México en febrero de 2008 de retretes de alta tecnología), Nippon Express (abrió una subsidiaria 
en Nuevo León), Takata (inauguró una planta en Torreón en 2006 para la producción de bolsas de aire para 
automóviles) y Sharp (fabrica módulos de LCD en B.C.). 
 
Principales empresas japonesas en México: En la lista de las 500 mayores empresas establecidas en el país. 
En cuanto a la inversión mexicana en Japón, de acuerdo con la Organización de Japón para el Comercio 
Exterior (JETRO), la inversión directa mexicana neta acumulada en Japón del 2000 al 2009 fue de sólo 4 md. 
Dicha inversión se realizó en 2002 y 2003 con 2 md en cada año. Las cifras de JETRO incluyen repatriación de 
capitales de las empresas mexicanas en Japón hacia la casa matriz en México y son elaboradas en base al 
criterio de balanza de pagos. 
 
Entre las empresas mexicanas con presencia en Japón, destacan:  o Grupo Proeza, a través de su subsidiaria Metalsa, un fabricante de chasises y otras estructuras metálicas  para vehículos, tiene una oficina comercial en Japón (Nagoya). o San Luis Rassini, grupo dedicado a la manufactura de autopartes cuenta con una planta establecida en la  ciudad de Tokio.  o Mexichem Flúor, adquirió a la empresa INEOS, por medio de esta adquisición tiene presencia en el país, a  través de una planta localizada en la prefectura de Hiroshima, además de tener una oficina de ventas en  Tokio. o Grupo Bocar, empresa manufacturera y comercializadora de componentes para motores y piezas 
automotrices, cuenta con oficinas en Yokohama. 
 Lugar lista Empresa Sector Ventas  (mdp) 
18 Nissan Mexicana Automotriz 90,000 
76 Honda de México Automotriz 22,100 
79 Toyota Motor Sales de México Automotriz 21,400 
114 Sony de México Electrónica de consumo 12,336 
219 Panasonic de México Electrónica de consumo 4,995 
244 Bridgestone de México Automotriz y autopartes 4,200 
247 NR Finance México Servicios financieros 4,127 
248 Mazda Motor de México Automotriz 4,102 
280 Industria de Asiento Superior Automotriz y autopartes 3,301 
337 Electrónica Clarion Automotriz y autopartes 2,141 
415 Suzuki Motor de México Automotriz 1,200 

Principales productos exportados a Japón en 2002

PRODUCTO
VALOR
PARTICIPACION
Vehículos de cilindrada superior a 1,500 cm3 pero inferior o igual a 3,000 cm3
223.68
16.55%
Otras unidades de máquinas automáticas para procesamiento de datos
211.47
15.64%
Carne de porcino en sus diferentes variedades
(cinco fracciones arancelarias)
205.23
15.18%
Petróleo crudo
175.77
13.00%
Sal común
120.64
8.92%
Lingote de plata
48.24
3.57%
MPU (microprocessor unit) monolítico digital, de tipo MOS
44.97
3.33%
Partes y accesorios de máquinas automáticas para procesamiento de datos
41.88
3.10%
Unidad de entrada o de salida de máquinas automáticas de procesamiento de datos
31.86
2.36%
Unidades de memoria principal (central storage units)
26.95
1.99%
Aguacate fresco
24.48
1.81%
Calabaza cabocha fresca
24.33
1.80%
Envases de Plástico
23.85
1.76%
Minerales de cinc
23.68
1.75%
Tubos para visualizar datos gráficos, en color, de pantalla fosfórica
23.04
1.70%
Transistores de silicio, con una capacidad de disipación superior a 1 watt
21.77
1.61%
Aceite de petróleo para la producción de productos petroquímicos
20.22
1.50%
Melón fresco
20.43
1.51%
Aceite volátil de petróleo para la producción de productos petroquímicos
20.22
1.50%
Tereftalato de dimetilo
19.02
1.41%
Total:
1,351.73
100%
Total alimentos:
USD$395.11
Participación de alimentos:
29.23%
Fuente: Consejería Comercial en Japón con datos del MOF.

El anime en México

El primer anime en Anime en Mexico fue transmitido en CANAL 5 (XHGC-TV) es: "Astroboy" en 1974 en la barra infantil.
Un año despues se estrena en ese mismo canal "Kimba, El León Blanco", un historia muy tierna junto con otra serie de accion que se estrenaria 8 meses despues, "Capitán Centella".

En 1976 se abre paso una serie de carreras que se convertiria en algo popular entre los aficionados a los autos: "Meteoro"
En 1981 se da a conocer un anime de una pequeña niña llamada "Heidi" y apartir de esto inicia tambien los animes tiernos.

Medio año despues vio la luz en Mexico "Candy Candy" al igual que dos meses despues "La Abeja Maya"
1983 se estrena una serie llamada "Remi", el niño de nadie, tambien en 1984 se estrena "Mazinger Z" y tiempo despues "Voltron"

En 1985 nace un canal llamdo simplemente Red Nacional 7 y Red Nacional 13 como parte de la cadena Imevision, pero eso no detuvo a Canal 5 y a Televisa de seguir monopolizando el anime al cabo de 2 años mas (o sea en 1987) se estrena "Robotech" y "Las aventuras de Tom Sawyer" basado en el libro del mismo nombre.

En 1990 ocurre algo inesperado, Red Nacional 7 y Red Nacional 13 se privatizan para formar lo que es hoy TV Azteca, incorporando algunas series para darle una competencia justa a Televisa (Dueña del Canal 5) con respecto a sus programacion.
Sus primeros animes fueron "Candy Candy",  "Manzinger Z" y "Las Aventuras de Fly"

Con anime, música y comida quieren unir Asia y México

Música, comida, moda, cine y toda clase de productos asiáticos originales es lo que podrá apreciarse en la próxima edición del J'Festfestival mexicano dedicado a los amantes de Japón Corea y que los días 16 y 17 de noviembre presentará grandes sorpresas para sus seguidores, como la participación de dos artistas de renombre: Nemesis (Corea) y Aki Akane (Japón).
Como resultado de 10 años de trabajo, el proyecto ideado por un niño de once años, como un sitio en línea dedicado al anime "World Anime", ha derivado en uno de los principales puntos de encuentro entre músicos, comerciantes y creadores mexicanos que tienen algo en común: su gusto por Asia.

"Por primera vez (el festival) durará dos días y con mucho más espacio, son más de 6 mil 500 metros cuadrados en Expo Reforma" comentó Alejandro Bonilla, quien con tan sólo 21 años de edad es el creador y director general del festival.
Para este año se espera multiplicar la cifra de asistencia con un estimado de 12 a 15 mil personas que podrán disfrutar de 100 stands con 80 marcas diferentes, así como un plus que garantiza un excelente recorrido, la utilización de "plantas temáticas" con los nombres de dos distritos de Japón y uno de Corea: Shibuya, Akihabara y Hongdae.
En la planta principal (Shibuya) los asistentes podrán disfrutar de J'Rock, J'Metal, Visual Key y K'Rock, así como de una serie de productos relacionados con la música de Japón, mientras que en la planta Akihabara introducirán al anime como un tema principal.
"Por primera vez introducimos anime al J'fest como un protagónico, tecnología y música idol" comentó Alejandro en Conferencia de prensa, y platicó que 2 mil 500 metros cuadrados estarán dedicados a Hongdae, la planta de Corea del Sur.
Música por todas partes
En cada planta temática habrá una gran variedad de jóvenes mexicanos que tocan, bailan o cantan música de Japón y Corea, y este año el festival celebra la asistencia de Nemesis y Aki Akane, de las empresas Sony Music Korea y Toy's Factory respectivamente,
"Es la primera vez que introducimos el género J rock y traemos a un artista de Corea del Sur directamente para este evento en específico, se presenta únicamente en J fest y en este caso vienen el vocalista y el guitarrista. No es un grupo de K pop, es de K Rock y es como un primer gran paso para traer a artistas más grandes" señaló Bonilla, quien expresó su alegría por la visita también de Aki Akane, una joven cantante japonesa de 21 años.
"Aki Akane viene de Toys Factory, es una disquera muy grande en Japón y es la primera vez que no traemos un artista de una disquera indie, Akane es una chica a la que vale la pena darle una oportunidad, ilustradora, cantante, compositora" declaró.
Akane dará su concierto el 16 de noviembre en el escenario Shibuya, el 17 ofrecerá una conferencia en Akihabara y también habrá Fanmeeting, mientras que Nemesis dará su concierto el 17 de noviembre en el escenario Shibuya y el 16 será el fanmeeting en Hongdae.
Para el festival existirán tres tipos de boletos, el J Pass, de número límitado y que con $160.00 pesos garantiza el acceso los dos días y con entrada previa a los demás (sale a la venta el 27 de julio), y los boletos de día 1 y día 2, con un costo de $70.00 pesos y que saldrán a la venta el 3 de agosto.
Con la espera de que los artistas de esta ocasión representen un éxito para el festival, Alejandro Bonilla dijo esperar a que el próximo año vengan otros todavía más populares de una lista que ellos ya tienen elaborada.
"Si tiene éxito el concierto de Aki Akane tanto como el de Nemesis, el objetivo es que las disqueras confíen más en nosotros. Tenemos una lista pero lo único que podemos decir es que de la disquera Toy's Factory, podemos traer a un trío muy bueno y muy famoso allá, los fans ya sabrán de quién se trata" aseguró y pidió estar al pendiente de su página web y de facebook para conocer los pormenores de este evento que sin duda, deleitará a conocedores y amateurs del mundo asiático.

México- Japón

jueves, 24 de octubre de 2013

Historia de México

Suele dividirse en cuatro grandes períodos. Antes de la historia tenemos la prehistoria que, a diferencia de la historia europea, la prehistoria de América se divide en tres periodos: el Periodo Arqueolítico que, aproximadamente, va del año 30.000 a.C. al 9500 a.C.; el Cenolítico del 9500 al 5000 a.C. Y finalmente el periodo Protoneolítico del 5000 al 2500 a.C.
Cabe también señalar que, el territorio que comprende actualmente México, se ha dividido para su estudio prehispánico en tres áreas culturales (Mesoamérica), (Oasisamérica) y (Aridoamérica), siendo la primera donde se asentarían las sociedades más complejas y la última una zona habitada principalmente por tribus nómadas.
El primer periodo de la historia de México es precisamente la época prehispánica o precolombina, que va del 2500 a.C. al año 1521, año de la caída de Tenochtitlán. Durante éste período aparecerán las diferentes civilizaciones que se asentarán en el centro, sur y suroeste del país. Principalmente esta etapa a su vez se divide en los periodos Preclásico (2500 a.C. al 200 d.C.), Clásico (200-900) y Clásico Tardío (900-1521).
El siguiente periodo se le ha denominado época colonial, tiempo en que México estuvo unido a la Corona española y comprende del año 1521 a 1821 (fecha en que se firma el acta de independencia), sin embargo la mayoría de los historiadores coinciden en que es en 1810 cuando se da un rompimiento y surge el México moderno. La época colonial comprenderá el establecimiento del Virreinato, el arribo de las órdenes religiosas, el surgimiento de la Virgen de Guadalupe y cambios en la actividad económica y administrativa, pasando por el arte barroco.
El México moderno abarca pues un siglo exactamente, de los inicios del movimiento de independencia insurgente en 1810 y finaliza en 1910 con el estallido de la Revolución Mexicana. En esta época es cuando se intentará construir una nación, ya separada de España y el país se verá envuelto en diferentes conflictos, tanto internos como externos hasta el triunfo liberal en 1867, comprende también la restauración de la república (1867-1876) y el ascenso de Porfirio Díaz al poder en 1876.
A partir de 1910 a la fecha se ha denominado el México contemporáneo, inicia con la Revolución Mexicana, sobre la cual aún hay discusiones acerca de la fecha de su término e incluso se habla de varias revoluciones, pero como convención se ha tomado 1917 con el triunfo del constitucionalismo. Aun así en los siguientes años se darán algunos levantamientos de lucha por el poder a cargo de Álvaro Obregón y de la Huerta. Esta época también comprende los periodos del Maximato, el Cardenismo y el Priísmo.

Historia de Japón

Japón: Historia
El pueblo japonés es sumamente consciente de su pasado histórico. Como materia curricular la historia goza de gran importancia, tanto en las escuelas como en la universidad. No es extraño ver en la portada de los periódicos noticias relacionadas con hallazgos arqueológicos u otro tipo de acontecimientos de relevancia histórica, y en televisión es frecuente la emisión de documentales que se ocupan del pasado. Los japoneses valoran los contactos con las culturas china y coreana como formadoras de su cultura, y las relaciones con Occidente, durante el siglo cristiano y a partir del siglo XIX, como igualmente determinantes en su andadura como nación. Son conscientes de los daños ocasionados por Japón durante sus agresiones imperialistas en Corea, China y Manchuria, y de suresponsabilidad en la Segunda Guerra Mundial. El pasado de Japón es dividido por los propios japoneses en siete grandes etapas o edades: prehistórica o senshi, protohistórica o genshi, antigua o kodai, medieval o chûsei, premoderna o kinsei, moderna o kindai, y contemporánea o gendai. Cada una de ellas suele subdividirse en unidades de periodicidad más específicas.
Edad prehistórica o Senshi
Los primeros datos conseguidos sobre la población del archipiélago japonés datan de hace 30.000 años, aunque es probable que las islas estuvieran habitadas previamente. Dado que no existen documentos escritos anteriores al siglo VIII, todo estudio con anterioridad a estos ha de basarse en restos arqueológicos y fuentes documentales chinas o coreanas que hagan referencia a Japón. Los arqueólogos dividen la prehistoria en cuatro grandes períodos: una etapa paleolítica y precerámica anterior al 10.000 a.C.; el período Jômon (ca.10.000-ca. 300 a.C.) durante el cual se introdujo la fabricación de la cerámica; el período Yayoi (ca.300 a.C.-300 d.C.) en el que la utilización del metal y la agricultura de carácter sedentario se generalizaron; y el período Kofun (ca.300-710), edad de las grandes tumbas, que evidencian los inicios de la centralización del poder político. Este último período de transición a la era histórica, en la que se incorpora la escritura, es también encuadrado en el período protohistórico.
Edad protohistórica o Genshi
Antes de finalizar el período Yayoi, desde alrededor de mediados del siglo III, los clanes en la región de Yamato y en otras áreas del centro y oeste de Japón comenzaron a levantar montículos funerarios donde enterrar a sus jefes. Las de mayor dimensión se elevaron en Yamato, zona de mayor preeminencia que controlaba políticamente el resto del país. El periodo Asuka (593-710) marca la fase final de esta transición entre el período protohistórico y su entrada en la historia. Este período arranca del establecimiento de la emperatriz Suiko en su palacio de Toyoura en la región de Asuka en Yamato, al sur de la actual Nara. Ese mismo año, 593, el príncipe Shôtoku se convirtió en su regente. El budismo, introducido a mediados del siglo VI encontró en él y en su corte el mayor apoyo que pudo imaginar.Tanto en arquitectura y urbanismo, como en política, se siguieron los modelos chinos y coreanos y, tomando prestada su escritura, se comenzaron a recoger los primeros anales históricos.
Desde el siglo VIII Japón era el segundo país de Asia Oriental, sólo inferior a China, en sus realizaciones políticas y culturales. Los japoneses asimilaron muchos elementos de la civilización china. Sin embargo, en casi todos los campos marcaron con su propia impronta lo que habían aprendido, de modo que mantuvieron un estilo cultural propio. Mil años después, Japón fue el primero de los países asiáticos orientales en adaptarse a la civilización occidental. Pero, una vez más la fusión cultural resultante muestra el sello distintivo de la herencia histórica propia de Japón. Hoy, las viejas generaciones hablan con cierto tono despectivo de una "nueva raza" (shin-jinrui) de japoneses. Se refieren a los que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial y poseen unos intereses y valores que se ven muy distintos a los suyos. Dicha generación, y las que le han seguido, parecen menos disciplinadas, más agresivas, individualistas, occidentalizadas y consumistas. Pero, aun así, es indudable que los shin-jinrui comparten la mayor parte de los valores culturales de sus mayores, haciendo hincapié en los que han contribuido a su destacada posición económica en el ámbito internacional:educación, trabajo duro, disciplina, armonía familiar y grupal, consenso y prioridad de los objetivos nacionales sobre los personales. Más acordes con la cultura occidental que las pasadas generaciones, no por eso han dejado de identificarse con la historia y la cultura de su país.
Edad antigua o Kodai
En el 710 una nueva capital fue diseñada de nueva planta en Nara según los modelos de la capital china de Chang´an de la dinastía Tang. Durante los años que en esta ciudad se mantuvo la capitalidad, Japón recibió numerosas influencias culturales y tecnológicas del continente. Se compilaron las primeras crónicas históricas, el Kojiki (712) y el Nihon shoki (720); el budismo y el confucianismo fueron utilizados con fines políticos para favorecer a la autoridad en el poder y los templos se ramificaron extendiendo sus brazos por todo el país; se centralizó el gobierno y se inició el censado de la población y de la posesión de la tierra. En el 794 se decidió un nuevo traslado de la capital, en esta ocasión se estableció donde se levanta hoy la moderna ciudad de Kyôto. Ésta iba a convertirse en el lugar de residencia permanente del emperador, y en la capital del país hasta el siglo XIX, cuando la capitalidad se trasladó a Edo, la actual Tokyo. El período que va desde el 794 al 1185 se denomina período Heian.
Éste supuso la total asimilación de la cultura china y el florecimiento de una elegante cultura cortesana. Políticamente la corte imperial se vio dominada por los nobles de la familia Fujiwara y encontró dificultades en la proliferación de fuertes dominios llamados shôen, y por tanto, en mantener su control sobre las provincias. Ante la inexistencia de una fuerza militar centralizada y efectiva, los clanes guerreros comenzaron a acumular poder, primero en las provincias y después en la corte. Así la familia de los Taira desplazó a los Fujiwara y ejerció su poder a mediados del siglo XII.
Etapa medieval o shûsei
Los Taira fueron barridos del poder en 1185, de nuevo por un clan guerrero, el encabezado por Minamoto no Yoritomo, quien recibió el título de shôgun, general en jefe de los ejércitos del emperador, y estableció un gobierno militar en Kamakura, una pequeña ciudad al este de Japón. Las cuatro primeras centurias de dominación del guerrero cubren el período Kamakura (1185-1333) y el período Muromachi (1333-1568), y suelen ser descritas como la era feudal de Japón. El gobierno del shôgun asumió el control de la administración de justicia, la sucesión imperial, y la defensa del país contra los intentos de invasiones mongolas a finales del siglo XIII. Primero fue encabezado por Yoritomo y sus hijos, pero con posterioridad, dada la edad de los sucesores, fueron los regentes de la familia de los Hôjô quienes ejercieron el control sobre la nación. En 1333 una coalición encabezada por el emperador Go-Daigo, que pretendía restaurar la perdida autoridad, desbancó del poder a los Minamoto. Fue la familia de los Ashikaga, que había apoyado al emperador, quien consiguió de nuevo hacerse con el poder del shogunato. Ashikaga Yoshimitsu fue capaz de dominar a los poderosos clanes provinciales, que le ofrecieron su apoyo. Cuando su fuerza se debilitó, dichos clanes comenzaron a rivalizar entre ellos y con el shôgun, lo que dio lugar al inicio de las guerras Ônin (1467-1477). El país entró en un período de guerra endémica conocido como "período de los Estados en Guerra" (1467-1568), en el que los señores feudales, ignorando el poder del shôgun y del emperador, se enfrentaron unos con otros por la hegemonía local.
Edad premoderna o kinsei
Desde mediados del siglo XVI se inició un movimiento en favor de la reunificación del país en el que destacaron como protagonistas Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Leyasu. El breve pero espectacular momento en el que Nobunaga y Hideyoshi ejercieron su poder y comenzaron a dar una nueva forma a las instituciones feudales es conocido como período Momoyama (1568-1600) o Azuchi-Momoyama. Tras sucederse uno a otro en el poder, fue Tokugawa Leyasu el que, alcanzando una victoria definitiva sobre los seguidores de la casa de Toyotomi en la batalla de Sekigahara en 1600, asumió un poder que duraría cerca de doscientos cincuenta años en manos de su familia. Esta batalla marca el inicio del período Edo (1600-1868). Leyasu estableció un cuidado orden político basado en un equilibrio en el que el shogunato controlaba Edo y el centro del poder, mientras que los daimyô, clasificados en función de su lealtad, gobernaban unos doscientos cincuenta feudos. Leyasu y sus sucesores fueron capaces de mantener la fortísima centralización del poder mediante este sistema, reforzando la distinción entre clases, institucionalizando para los daimyô un sistema de residencia alternada entre la capital y sus feudos, con la consiguiente lacra económica que suponía, erradicando el cristianismo, y controlando los contactos con el exterior. Esta estructura fue dominada por los samurais, y descansaban sobre el campesinado y los comerciantes las fuerzas económicas del país.
Edad moderna o Kindai
A pesar del opresivo sistema de gobierno de los Tokugawa, el país gozó de más de dos siglos de paz, en un relativo aislamiento del resto del mundo. Esta reclusión fue amenazada a mediados del siglo XIX por rusos, británicos y norteamericanos, quienes, lanzados por la revolución industrial a buscar nuevos mercados, presionaron a China y Japón para entablar contactos comerciales con estos dos grandes consumidores potenciales. El gobierno fue incapaz de mantenerse firme ante dichas presiones y tuvo que firmar tratados que dejaban en desventaja a Japón. Viendo la debilidad del poder del shôgun, los poderosos señores de Satsuma, Chôshû y Tosa, buscaron alianzas en la corte imperial para derrocar a los Tokugawa y restaurar el poder perdido al emperador. La restauración Meiji tuvo lugar en 1868 y marca el inicio de una nueva orientación del país, que pasó del aislamiento a la total apertura de sus fronteras no sólo territoriales, sino de todos los campos del saber. Siguiendo los modelos occidentales, Japón redactó su primera constitución en 1889, lo que abrió el camino para un gobierno parlamentario. Inició una fructífera andadura industrial y consiguió el suficiente poder militar como para enfrentarse a China en 1895, a Rusia diez años después, y en 1910 anexionar Corea. El período Taishô (1912-1926) se caracterizó por el reconocimiento internacional de Japón como una de las grandes potencias, por su gobierno democrático, el crecimiento de su economía, y su participación en la diplomacia internacional. El emperador Shôwa tomó el relevo en 1926, y continuó su papel de cabeza visible de la nación hasta 1989, año en el que falleció. El período Shôwa se inició con una mirada optimista, pero pronto, tras su agresión militar de Manchuria y China, Japón fue expulsado de la Liga de Naciones. El ultra nacionalismo y la opresión política dentro del país, llevó a su enfrentamiento con los Estados Unidos y las fuerzas aliadas en Asia y en el Pacífico.
Edad contemporánea o Gendai
La derrota de Japón en 1945, tras sufrir el bombardeo atómico, trajo consigo la ocupación del país por parte de los aliados, la desmilitarización, el desmantelamiento de los grandes imperios industriales de los zaibatsu, la renuncia del emperador a su divinidad, una nueva constitución, una mayor democratización, y un nuevo sistema educativo. Después de un largo y doloroso período de posguerra y reconstrucción del país, la economía japonesa empezó a ponerse a la cabeza del mundo industrializado en los años sesenta y setenta. Las Olimpiadas de 1964, celebradas en Tokyo, ayudaron a su relanzamiento internacional. La nación prosperó gracias a los esfuerzos de los japoneses, que pusieron gran énfasis en la educación y la frugalidad. En los últimos años, bajo la presión internacional sufrida, ha iniciado la liberalización de su mercado con intentos de equilibrar una economía basada casi exclusivamente en la exportación, haciendo más sencilla la importación de productos extranjeros. Esta política se encuadra dentro de las iniciativas que se están realizando para conseguir la verdadera internacionalización de su sociedad.
Cultura japonesa
El arte en Japón
El arte japonés puede decirse que es un arte religioso, ceremonial, amante de la naturaleza que refleja en sus paisajes con tinte espiritual, lírico y contemplativo, popular y levemente irónico.
El arte japonés empezó siendo religioso, budista esencialmente y sintoísta, pero enseguida reflejó otras coordinadas distintas: verismo, amor a la naturaleza, independencia de toda influencia exterior, capacidad para expresar la belleza, con expresión lírica, sentimental y graciosa a base de escasos elementos tanto en la arquitectura como en la pintura.
La historia del Japón es milenaria, sin solución de continuidad, con unos rasgos comunes que evolucionan y se modifican pero no se destruyen. Y con un arte cambiante y modificador, pero sin la tragedia de la destrucción y la vuelta a empezar.
A continuación describiré el desarrollo de su arte.
Periodo Asuka (540-645)
Se introduce el budismo a través de Corea. Los primeros predicadores budistas de origen chino, llegaron a las islas el año 522. Con su doctrina introdujeron también un nuevo modo de pensar y sentir la vida, pero sobre todo un estilo arquitectónico, el de las primeras pagodas, de silueta tan característica, con sus tejados volados y su decoración peculiar y dominante como el monasterio de Horyuji, cerca de Nara; y una producción estatuaria religiosa de influencia china en bronce y en madera.
Periodo Nara (645-794)
Destaca principalmente la arquitectura en construcciones complejas pero de sobria decoración como el Todaiji de Nara. En escultura se usan los metales preciosos en estatuas de estilo solemne.
Periodo Heian y Fijiwara (794-1186)
Durante este periodo el arte se vuelve refinado, de gusto exquisito, con caracteres propiamente nacionales. La arquitectura tiende a fundirse armónicamente con el paisaje, adaptándose a la naturaleza y a la variedad del terreno. Los palacios de los grandes feudatarios se desarrollan más en cuanto a superficie que en altura dentro de un ambiente pintoresco con estanques y jardines.
La decoración es rica en metal, laca y marfil. Los templos son de planta asimétrica en contacto directo con la naturaleza, de varios pisos, voladas techumbres, adornadas mensuras de elaborada carpintería y anchos aleros. La escultura abandona el realismo para volcarse en una actitud espiritual; se prefiere las maderas de ciprés para estatuas elegante, delicadas y armoniosas. Aparecen los primeros abanicos con finas y delicadas pinturas. La pintura, en general, es simbólica, fantástica y vivamente decorativa.
Periodo Kamakura (1186-1340)
La actividad artística de este periodo se centra en torno a Kyoto. Se libera de la influencia cortesana del periodo anterior al introducirse la secta budista Zen, china,
y chinas son las influencias de la escultura como el gran Buda de Kamakura y las figurillas que sirven como vehículo para la meditación Zen. Las pagodas son más simples y de planta más regular. En pintura se desarrolla el makemono, ilustraciones en un largo rotulo inserto en los textos literarios.
Periodo Momoyama (1573-1610)
Es un periodo de luchas feudales y de contacto con los misioneros europeos, que introducen la influencia occidental, que se manifiesta en la construcción de castillos y fortalezas (catillos de Osaka y Nagoya). La escultura se vuelca hacia la decoración arquitectónica y la construcción de esculturas de marfil y porcelana. La pintura se vuelve decorativa y suntuosa.
Periodo Tokugawa (1610-1868)
Se distingue el gusto arquitectónico de esta época por la decoración exuberante y excesiva. La cultura dotada de un realismo vivaz y humorístico. La pintura amplía su campo de acción y se entrega además a la decoración de puertas, muebles y lámparas conservando su valor poético, pero también se desvía hacia la xilografía creando estampas decorativas con escenas de género, adquiriendo un carácter popular que en occidente fue muy admirado. Recordemos que en 1853 el almirante Perry insistió en que el Mikado escuchase la propuesta norteamericana de abrir las puertas del imperio a las naciones de occidente.
Arquitectura japonesa
Material preferido: la madera
Forma: típica heredada del budismo.
Libre acceso al aire y a la luz.
Tejado de característicos perfil curvilíneo.
Toril, puerta o pórtico en figura de doble "T"
Arquitectura japonesa
Es más naturalista que sus hermanas orientales, la India y la China. Estas son más aisladas y desprovistas del entorno natural. En cambio la arquitectura japonesa no tiene sentido sin el jardín, los cerezos, el lago, la piedra, el paisaje evocador. Y es a la vez más cautivadora, a la que importan menos las proporciones y el tamaño, para lo cual la revisten de todos los accesorios que la hagan más atrayente. Lo que pierde en técnica constructiva, lo gana en la impresión del conjunto y en la ascesis del espíritu.

jueves, 10 de octubre de 2013

MÉXICO Y JAPÓN.


México se encuentra a una gran distancia del Japón, misma que la actualidad es posible salvar en corto tiempo, gracias a la tecnología moderna y si ambos países tienen sus propias peculiaridades, a veces opuestas entre sí, también existen grandes similitudes en los valores humanos de cada pueblo, lo que permite establecer una profunda identificación recíproca entre los dos países.


El pueblo japonés y el mexicano, caracterizados por su sensibilidad artística y sus ideales de armonía y concordancia hacia los demás pueblos del mundo, iniciaron sus amistades desde tiempos remotos, cuyos vínculos se han estrechado con el intercambio cultural y comercial, mediante el trato equitativo y respeto mutuo.

La época de los galeones han pasado a la historia con sus viajes inusitadamente largos y peligrosos; las modernas formas de comunicación permiten ponerse en contacto de inmediato y afortunadamente facilitan el dialogo y acercamiento de todos los pueblos.

RELACIONES INICIALES ENTRE MÉXICO Y JAPÓN.

España, después de conquistar las Filipinas realizaba todo tipo de intercambio con Oriente a través de la Nueva España, nombre que a la sazón tenía el territorio que actualmente es México. El espíritu explorador y de aventura que se había desarrollado en España, hizo renacer su inquietud de siempre de llegar al Japón para incrementar su comercio. En 1561 Fray Andrés de Urdaneta recibió ordenes de que, siguiendo la ruta de Acapulco a las Filipinas, buscara unas islas que debieran estar entre el continente americano el chino, en especial aquellas islas japonesas ricas en oro y plata. Sin embargo, fue hasta enero de 1564 cuando Fray Andrés de Urdaneta zarpó del puerto Barra de Navidad con la flota de expedición dirigida por Miguel López de Lagaspi, y con la orden de la Audiencia de México, de que en caso de encontrar dichas islas, deberían tratar amistosamente sus habitantes, quienes ya tenían fama de ser excelentes trabajadores. En el año de 1567, Legaspi envió al Rey de España, Felipe IX el informe que existían grandes islas en Filipinas, como Luzón y Midoro, mismas que fueron colonizadas por su expedición, y donde chinos y japoneses llegaban para fomentar su comercio.


En 1575, Juan Pacheco Maldonado informó a Felipe Iisobre el comercio que realizaba Japón en Filipinas. Este era muy extenso, con variados artículos de intercambio, ya que los barcos japoneses que llegaban a Manila llevaban trigo, carne salada, cuchillería, biombos, jaulas, vasijas con dibujos de oro sobre laca, abanicos de papel, etc. Al regresar, su carga consistía en oro, piel de venado, vasijas de barro, ahuizcle, seda cruda, vino, espejos y otras mercancías europeas que habían sido enviadas desde México. Los españoles que visitaban Filipinas, algunos de ellos nacidos en México, tenían su centro de actividades en este país.
Así fue como se inició el primer contacto comercial entre México y Japón. En 1609, ocurrió el acontecimiento histórico muy importante entre la Nueva España y Japón; Don Rodrigo de Vivero, Gobernador de las Filipinas en su viaje de regreso a México, naufragó frente a las costas del Japón. Los japoneses auxiliaron a 370 náufragos y les brindaron su hospitalidad durante el tiempo que hubieron de permanecer en Japón. Asimismo Vivero fue recibido por el segundo Shogun Tokugawa en el Estado actual de Tokio, y posteriormente, se entrevistó con Ieyasu (fundador del Shogunato Tokugawa) en Sumpu, actual prefectura de Shizuoka. En la segunda entrevista que Vivero tuvo con las autoridades del gobierno japonés, se hicieron negociaciones sobre intercambio comercial, navegación, cooperación técnica y sobre divulgación de la fe Cristiana. Vivero solicitó que en la costa oriental de Japón se construyera una factoría con instalaciones de almacenes y astilleros para los barcos españoles.
 También requirió que se construyeran templos para ser atendidos por los misioneros españoles, y que a todas las delegaciones enviadas el Rey de España les fuera dispensado un trato honroso, así como se prestara toda la ayuda necesaria a los españoles en caso de naufragio. Además demandó que se expulsaran a los holandeses de la isla con quienes Japón mantenía tratos comerciales.
La respuesta del Virrey a la propuesta de Masamune Date, fue con cierta reserva, ya que debería esperar la resolución de Madrid a este asunto. La recepción que por su parte ofreció a la delegación japonesa, fue en una casa cercana a la Iglesia de San Francisco de la Ciudad de México, donde les brindó alojamiento. Precisamente en esta iglesia, fueron bautizados 78 integrantes del grupo y confirmados por el Arzobispo, a excepción de Hasekura, quien sería bautizado posteriormente en Madrid. Dos meses más tarde, Hasekura, Sotelo y sus 20 acompañantes japoneses partieron para Europa, y en su viaje a Veracruz pasaron por las Ciudades de Puebla y Jalapa donde fueron recibidos por grandes fiestas y agasajos. Su salida de Veracruz, junto con junto con Sotelo y parte de su misión, fue el 10 de junio de 1614, pasando por la Habana, para llegar a Sevilla el 5 de octubre de ese mismo año.
Dos años después de su salida hacia Europa, Hasekura volvió a México en febrero de 1617 para seguir su viaje de regreso al Japón. Al llegar a Acapulco, fue recibido entusiastamente por la mayoría de la misión que había quedado en la Nueva España, y encontró que algunos de ellos se habían establecido formando familia en México. Hasekura llamó la atención por la forma de verle vestido a la usanza cortesana de los nobles españoles. La embajada de Hasekura, acompañado por Sotelo, finalmente zarpó en abril de 1618 con destino a Manila. Cuando llegó al Japón encontró que la religión cristiana había sido rigurosamente prohibida y tuvieron que renunciar a la religión católica y al bautismo que habían recibido en su visita a la corte española.
En 1639 Japón optó por la política de aislamiento nacional, con lo cual prohibió el comercio con el extranjero, exceptuando el de los holandeses y de los chinos de Dejima en Nagasaki. Los japoneses no podrían salir del territorio y quienes se encontraban en el extranjero no podían regresar. Japón se sumió prácticamente en un ostracismo completo. La única lengua europea que se mantuvo vigente fue la holandesa. En la historia de la medicina se dice que hubo una época en que la curiosidad científica llevó a los médicos del Japón a aprender este idioma, para poder comprender los textos holandeses desde diserción que habían llegada sus manos y que diferían enormemente de los textos chinos que hasta entonces eran conocidos por ellos, hecho que en cierta forma marcó los inicios del encuentro con la civilización y cultura occidental.
En el año de 1709, fue publicado en Japón un libro titulado Kai-tsusho-ko de Zyoken Nishikawa sobre geografía mundial. En el capítulo correspondiente a México se mencionaba un ave, quizá el pavo o el guajolote; se decía también que había cien mil casas particulares y que la tierra era muy fértil. Aunque México no tuvo contacto con Japón durante 99 años el franciscano Fr. Melchor Ollanguren, que por muchos años fue agente de comunicaciones de Filipinas, publicó en México una gramática para el aprendizaje de la lengua japonesa.
En 1841, el barco Eiju Maru fue sorprendido por una tempestad en su viaje a Oshu, región del noreste del Japón. Durante 120 días flotó a la deriva hasta el sureste, hasta que un barco español lo rescató y lo llevó a la península de Baja California de Baja California. Hatsutaro y otros doce japoneses desembarcaron en el Cabo de San Lucas, en donde permanecieron hasta ser llevados a San José California, lugar donde vivieron casi 7 meses. Los japoneses fueron alojados en casas particulares y recibieron una cordial atención. La familia que se encargo de atender a Hatsutaro, lo trató con particular afecto, enseñándole a leer y a escribir español. Estos hechos. a pesar de las barreras que existían y que limitaban las relaciones demostraron, sin duda, el deseo que tenían ambos pueblos de conocerse mutuamente.
Con motivo de la aproximación del planeta Venus a la tierra, cuya máxima cercanía ocurriría el día 9 de diciembre de 1874, científicos de Inglaterra, Estados Unidos, Francia se citaron en la ciudad de Nagasaki, Japón para observar el fenómeno. Asimismo, el Subsecretario de Comunicaciones de México, el Sr. Díaz Covarrubias viajó a Japón a principios de noviembre con tal propósito, pero en virtud de haber llegado con atraso para dirigirse a Nagasaki, tuvo que establecer su observatorio en Yokohama.
Japón no admitía en aquel tiempo que los extranjeros vivieran fuera del territorio de concesión. Sin embargo, el Gobierno japonés no sólo autorizó al grupo de observadores mexicanos, con todas las facilidades posibles, sino a demás envió dos oficiales, un estudiante de marina y un funcionario del Ministerio de Educación, como asistentes a la observación del astro. El observatorio de México se encontraba muy cerca de Tokio, por lo cual los observadores mexicanos pudieron fácilmente fomentar amistad con funcionarios japoneses y su pueblo. A la sazón, en México se discutía el plan de introducir algunos inmigrantes y Covarrubias en su informe insistió en que debieran ser japoneses, ya que el había podido apreciar que era gente laboriosa, inteligente y cortés.
En el año de 1853, el Comandante Matthew C. Perry de los Estados Unidos, entró por primera vez en la bahía de Tokio con una escuadra de cuatro barcos con el propósito de convencer a los japoneses que cesaran su política de aislamiento. Posteriormente regreso al año siguiente y concretó con Japón un trato de amistad. A continuación, en el mismo año se firmaron tratados similares con Rusia, Gran Bretaña y los países Bajos, de esta forma Japón se abrió nuevamente al intercambio internacional. Estos tratados se cambiaron cuatro años más tarde por tratados comerciales con las grandes potencias occidentales. Sin embargo, en el tratado comercial con los Estados Unidos, Japón les concedió la extraterritorialidad para sus nacionales y condiciones un tanto inequitativas en lo referente a las tarifas arancelarias. Es así, de acuerdo con la cláusula de la nación más favorecida, Japón se vio obligado en tener que acordar las mismas concesiones en los tratados con otros países, con la cual sufrió un rigurosa restricción jurisdiccional y aduanal, en detrimento de sus propios derechos.
Desde el inicio de la época Meiji, Japón se sintió perjudicado a causa de esos tratados desiguales. En cambio, México al negociar un Tratado con Japón en 1889, estuvo de acuerdo a renunciar al derecho de extraterritorialidad y concedió el derecho de fijar tarifas aduanales firmando un Tratado de igualdad con el Japón.
Hasta entonces, el Japón como única forma de resistencia contra la desigualdad, no permitía que los extranjeros vivieran en el interior del país, pero por el Tratado en términos de igualdad, suscrito con México , se permitió que los ciudadanos mexicanos pudieran establecerse, residir y viajar en todo el territorio japonés, y que se dedicaran al comercio, obedeciendo las leyes del país.
Para Japón, éste fue el primer Tratado de Igualdad concluido con países extranjeros, y gracias a él pudo negociar y establecer términos de igualdad en los tratados con otros países. Actualmente, las relaciones entre estas naciones, abarca facetas tanto en el ámbito político, como económico y social. Estos estudios se abordarán en artículos subsecuentes dentro de la misma página electrónica.


La misión de Hasekura zarpó el 28 de octubre de 1613 del puerto de Tsukino-Ura en el barco de Mutsu-maru, llamado por los españoles San Juan Bautista, y arribó a Acapulco el 25 de enero de 1614. De ahí se trasladaron a la capital mexicana en donde el Virrey Diego Fernández de Córdoba recibió afectuosamente al grupo encabezado por Hsekura. En esta ocasión le entregó la Carta de Mesamuve Data con sus proposiciones, entre varias de las cuales requería, misioneros cristianos de la orden franciscana para la evangelización de sus vasallos, pilotos y marinos, libre comercio recíproco de artículos japoneses entre México y Japón, y prometía que expulsaría a los ingleses y holandeses enemigos del Rey de España que llegaran a sus dominios.



http://www.mx.emb-japan.go.jp/sp/index.htm